Actividades y Juegos

Con tan escasa población activa, la producción agrícola se ha reducido notablemente en relación con épocas pretéritas. Se sigue cultivando la vid, incluso por personas que residen alejadas del pueblo, aunque han desaparecido grandes extensiones de viñedos como en todo Balbarrán, A Fanega, Santa María, As Fontelas, Valdomiro, y parte de A Casucha, Guitián y As Chas. El vino es la principal fuente económica de los habitantes del pueblo. A pesar de todo, no les resulta fácil encontrar compradores. Las huertas cercanas al pueblo son las únicas que se labran y se recogen patatas, lechugas, judías, tomates, pimientos, cebollas, repollos, nabizas, coles, zanahorias, etc. De la pradería queda casi una reliquia. Hay muy pocos animales de carga –algunos burros- y no resulta rentable su explotación. Los castaños milenarios, sin apenas laborar, producen las sabrosas castañas. Como en las viñas, grandes sotos en A Choza, Poxos, Compedriña, Carvitel, O Visedo, Valdecouso, Lamas, etc. se han rendido a los estragos de los incendios y al crecimiento exuberante de matojos y arbustos que acabaron por ahogarlos. Entre los árboles frutales abundan los cerezos. Cuando las cerezas se ponen rojas, es un inenarrable placer saborearlas al cogerlas de los árboles. Nogales, manzanos, perales, higueras, moreras y ciruelos se dan en menor medida.

Como se indicaba anteriormente, grandes extensiones de terreno, antes cultivadas en su mayoría para la siembra de centeno, como Chas de Roldán, As Esquivadas, As Chas, Paradela, Valdecouso, As Seixas, A Rectoría, Os Lameiros, Alameda, A Sangueira, O Campo, O Castrillón, Rigatón, etc. ahora están dominados por tojales, piornales, jaras, silvarales, queirugas, herbazales y otros matojos.

Los trabajos del campo se llevan a cabo mediante un tractor, burros y los brazos del hombre-mujer. Ya no se cava ni se carga como en el pasado. Se utiliza el coche para el traslado del agua para el sulfatado de las viñas, y lo mismo ocurre en la vendimia con la recolección y transporte de las uvas. Los clásicos alambiques hace mucho que desaparecieron, y por tanto, son muy pocos los que hacen el aguardiente, y para eso emplean ahora el gas butano, lo que supone una reducción muy importante en los ajetreos y penosas tareas. La crianza y ceba del cerdo también está en vías de extinción. Se compran cebados o ya sacrificados para elaborar los ricos chorizos y los benditos jamones. Las gallinas, capones y conejos son otra fuente de producción alimenticia. Como animales de compañía no faltan perros y gatos.

Los juegos de bolos, de billarda, de peonza, del marro, de la silla de la reina y otros muchos hace varias décadas que no se practican por falta de participantes. El ocio y la distracción giran, actualmente, en torno al juego de la brisca, del tute y de las bolinchas. En las tardes de los festivos las mujeres y los hombres se reúnen en el bar del pueblo, y allí entablan reñidas partidas sobre todo de brisca, juego de mucha pillería y señas. Los hay como linces, te pillan las señas al vuelo, llevan las cuentas al milímetro, saben las cartas que han salido y las que quedan, y te da la sensación que adivinan tus pensamientos. Hay fechas significativas durante el año como la celebración de los magostos el día de Todos los Santos, las hogueras y sardinadas en la noche de San Juan, los disfraces del martes de Carnaval. Y las reuniones improvisadas en donde no faltan jamón, chorizos, churrascos, alguna pieza de caza (conejo, perdiz), nueces, almendras, castañas pilongas, bicas… y el buen vino de la cosecha. Se canta, se ríe, se cuentan chistes. Se pasan momentos inolvidables.

 

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