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Entrevista a Antonio

 

 

 

“Para que las  futuras generaciones del pueblo  tengan constancia escrita de la Historia, Costumbres y Tradiciones de su pueblo. Para que, si lo desean, puedan revivir el pasado de sus mayores”.

 

 

Pensamos que el espacio no podía tener mejor inauguración que la entrevista que tan amable como diligentemente nos concedió Antonio Blanco, tan pronto como se lo expusimos. Entendemos que para esta Página es un gran prestigio – y nos sentimos muy honrados- contar con las opiniones y el vasto conocimiento de la persona  -quizá sea la que más ha indagado sobre la historia de Mones- que hasta la fecha ha escrito y publicado dos libros acerca del pueblo, sus costumbres y tradiciones. Probablemente, cuando hayan transcurrido 50 o más años, nos preguntamos: ¿no serán un referente, una fuente de consulta para esas generaciones y venideras? ¿Cuánto no daríamos ahora  si pudiéramos disponer de escritos de hace 200  o más años, que nos relatasen las vivencias, las inquietudes, los afanes, hábitos, usos y valores de las gentes de Mones de aquellas épocas?

Gracias Antonio, gracias maestro por tu enorme contribución a la gran difusión de los aconteceres del pueblo que sientes, amas y lo llevas bordado en tu corazón.

 

-¿Cómo era el Mones de tu infancia, de tu juventud?

-Era muy diferente a lo que es hoy. Se ha mejorado en muchas cosas, pero también se han perdido otras que eran muy importantes.

 

Las calles no estaban asfaltadas, no había alcantarillado ni acequias definidas para conducir el agua, por tanto, con el trasiego de personas y animales, en invierno, existían  muchos barrizales. La gente se defendía calzando “ galochas” y  “ madrueñas”.

 

Todo el trabajo de huertas, prados y viñedos se hacía a mano, con azadas, hoces, guadañas...

La gente vivía de lo que producía el campo. Los jornales eran muy escasos: eran los años de la postguerra, de muchas carencias y necesidades. En estas circunstancias, la gente, cuando pudo, emigró a otros países de Europa: Francia, Alemania, Holanda, Bélgica... Empezaba la decadencia del pueblo.

 

En un principio  no había luz eléctrica. Nos alumbrábamos con  candil y candelexa.  No había carretera, ni radio, ni teléfono, ni televisión, ni lavadoras, ni  gas butano, ni agua corriente en las casas, ni alcantarillado.

 

Pero también existían muchas cosas positivas: sobretodo, había, en el pueblo, vida, mucha vida, mucha juventud. El pueblo tenía casi 500 habitantes. Nacían muchos niños/as, y las  dos escuelas: una de niños y otra de niñas, se llenaban de  estudiantes. En Mones todo era vitalidad, bullicio, gentes que  iban y venían del trabajo; muchos animales: dos biceiras y tres rebaños particulares de cabras y ovejas; bueyes, burros y caballos. Todas las casas criaban cerdos y gallinas y, bastantes, también conejos.

Cada año se casaban varias mozos/as y había varios bautizos.

Los domingos y días festivos, el camino de Airoa se poblaba de mozos y mozas que paseaban,  charlaban, se divertían y se enamoraban. ¿ Qué cuadro tan bello y pintoresco?

 

Las mujeres lavaban la ropa en las fuentes, pero también charlaban y se divertían contando cuentos, chistes y chascarrillos: las fuentes eran como un foro cultural.

 

Los  mozos, por las noches, iban de bodegas y cantaban serenatas a las mozas que dormían tranquilamente en sus camas.

 

Las fiestas patronales, a las que concurrían mucha gente de los pueblos del entorno, se celebraban como un gran acontecimiento y se disfrutaba a tope.

 

También, mozos y mozas, iban a las fiestas de todos los pueblos del entorno.

 

En las cocinas de leña, en los largos inviernos, la familia se reunía entorno al fuego y se hablaba, charlaba, se dormitaba, se planificaba el trabajo del día siguiente y se trasmitían costumbres y tradiciones a los más jóvenes. Los hogares eran una auténtica escuela de convivencia y de cultura. Los lazos familiares eran muy fuertes.

 

En las cantinas, que siempre hubo, los mozos y casados jugaban a las cartas y se divertían.

 

En O Mato se jugaba a los Bolos, se apostaba dinero y se vivía el juego con la misma pasión   que hoy se vive  el fútbol. Había grandes partidas y excelentes jugadores, como Ramón, uno de los mejores. También se  jugaba a las “ Chapas” .Los más jóvenes jugaban a la billarda, al peón y a “ cocha”. Las mujeres casadas, sobre todo, jugaban a las bolinchas.

 

 -¿Qué es lo que más echas en falta de esos tiempos pasados?

-Sin duda, la poca gente que hay en el pueblo. Si no cambiamos, entre todos, la tendencia, el pueblo corre el riesgo de llegar a desaparecer, en pocos años. Desde aquí, lanzo un grito de auxilio, de socorro desgarrado: “NO QUEREMOS DESAPARECER COMO PUEBLO”. ¡“MONES ES MI TIERRA, LA TIERRA DE MIS ANTEPASADOS, LUCHEMOS POR ELLA”!

 



-¿Cuál fue la travesura mayor que recuerdas de tu infancia?

 

-La juventud de entonces era, especialmente, tranquila; respetaba mucho a los padres, abuelos y personas mayores. No existían muchas travesuras, pero, también, las había. Yo recuerdo que mis padres me dejaron al cuidado de un hermano menor que estaba enfermo. Tenía que tomar un jarabe, que era muy  dulce, en horas determinadas. Lloraba mucho, y para que se callara le daba continuamente cucharadas de jarabe, sin tener en cuenta el horario.  ¡Menos mal que lo devolvió todo!

 

-¿Cuáles fueron los trabajos más penosos que tuviste que realizar?

-Parte de nuestra familia vivía a caballo entre Mones y Santaolaia. Los duros trabajos agrícolas de Santaolaia, como cavar las huertas y arar las  tierras, pastorear el ganado, coger las castañas..., los realizábamos, algunas veces, solos. Éramos  muy jóvenes y sentíamos la soledad hasta los mismos tuétanos. En estas circunstancias, trabajar en Santaolaia,  resultaba, especialmente, penoso.

 

Penosas, también eran, los primeros  días de las vacaciones. Estudiaba en Orense, pero las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano ( del 15 de mayo al 15 de octubre) trabajaba, en todas las faenas del  campo, como cualquier otro vecino. Los primeros días, por estar desacostumbrado, los dolores de espalda eran espantosos; las  ampollas que se formaban en las manos, mientras no se encallecían, eran muy molestas y dolorosas; pero pasada una semana, uno más, como cualquier otro vecino.

 

Especialmente, penosa, era la vendimia de Balbarrán. Cargar con el cesto lleno de uvas, desde Balbarrán hasta Mones, era trabajo muy fatigoso. También, aunque  menos, desde a Senra y O Coto.

 

 

-Cuéntanos algún episodio en el que hayas pasado miedo.

- Podría citar muchos, pero sólo señalaré alguno: cuando estando de pastor en Filgueiras,

 (prado de Santaolaia), un buey malo estuvo a punto de empitonarme; noches solitarias en la casa de Santaolaia; dormido, hasta la noche bien cerrada,  en el prado comunal de As Seixas, pastoreando el ganado; en el mes de diciembre, de noche cerrada, subí, una vez, desde A Rúa a Mones, por a Senra entre  zarzales y viñedos; el miedo me aterrorizaba.

 

 

-¿Cómo era la juventud de tu época?

-Era una juventud numerosa, sana, trabajadora, fuerte y vigorosa. Tenía mucho empuje y disfrutaba con las cosas sencillas. Bellas, esbeltas  y hermosas mozas, orgullo del pueblo; mozos amables y corteses.

 

-¿Fuiste a muchas fiestas?, ¿qué recuerdos te traen las de la Virgen del Rosario?

-Fui, como todos los mozos de entonces, a las fiestas de los pueblos del entorno: O Seixo, Petín, A Portela, A Rúa, Sampaio, Santa María, Carballal, Santaolaia, y de romería,  As Ermitas.

 

Las fiestas de la Virgen del Rosario, me recuerdan los tiempos, ya lejanos, de mi infancia. Las vivía con mucha intensidad. Casi puedo decir que, con mucho tiempo de antelación, las esperaba con enorme pasión e interés. Aquellas orquestas, cuando iban de alborada por las calles del pueblo, para mí, era algo delicioso, muy emotivo y mágico. La misa a las doce y el baile en la era me transportaban a otras regiones, casi celestiales.

¡Cuánta gente, del pueblo y foránea, había  en las fiestas! ¡Cómo sonaba la trompeta, el clarinete y el saxofón! ¡Qué pasodobles tan hermosos  entonaban! ¡Cuanta  belleza la de las mozas de mi infancia!

 

 -¿Qué canciones recuerdas de tu infancia, juventud…?

-Entonces, estaban de moda, entre otros, Antonio Molina, con  “ Soy Minero”; Juanito Valderrama, “El Emigrante”;  Pepe Blanco, “Morena, hay mi Morena”,  “ Sombrero, hay mi  Sombrero”; Juanita Reina, “Francisco Alegre”;  Estrellita Castro, “Mi Jaca”; Imperio Argentina, “Antonio Vargas  Heredia”, etc., Todas estas canciones, y otras muchas más, las cantaban los mozos del pueblo y, ¡ Qué bien las cantaban!

 

 -¿Qué tipo de juegos se practicaban entonces?


 -Los hombres, especialmente: cartas, bolos, chapas y billarda.

 Las mujeres: bolinchas y cartas.

Los jóvenes: Peón, marro, escondite, aro, billarda, cocha.

 

 

-¿Faltaste mucho a la escuela?

-Igual que los demás niños del pueblo. Había que ayudar a los padres en las faenas del campo: pastorear el ganado, regar, atender a los hermanos menores..., en consecuencia, algunas veces, no pude ir a la escuela.

 

-¿Quién era el alumno/s más aventajado/s?

- De los de mi edad, todos éramos por el estilo. Pero recuerdo, que se decía, que Pedro Barjacoba, José Silva, Laurelino y otros eran alumnos muy  aventajados; pero eran mayores que yo.

 

-¿Qué persona/s dejaron huella en ti?

-Fundamentalmente, mi padre y mi madre, pero también otras personas del pueblo  como: Sr. Rogelio,  Sr. Darío Barjacoba, Sra. Dorinda, Ramón, Sr. Tomás, Sr. Benjamín, Sra. Rogelia y otras  muchas más.

 



-¿Anduviste mucho de bodegas y de serenatas?

- Muy poco, aunque siento no haber  participado más.

 

 -En una ocasión fuiste miembro de la Comisión de la fiesta Virgen del Rosario, ¿qué recuerdas de ella?

 - No recuerdo este evento. Me atrevo a decir  que no lo he sido nunca.

 

 -Todos tuvimos un primer amor, háblanos del tuyo.

 

-Yo no era un chico diferente a los demás del pueblo, quizás un poco tímido para expresar mis sentimientos amorosos, pero no era insensible a estas inquietudes de los jóvenes. Sentía  admiración por algunas de las mozas del pueblo, porque eran muy  hermosas en lo físico y tenían un alma limpia, transparente, profunda y muy espiritual.

 

-¿Qué recuerdos te traen las Navidades, Semana Santa, Virgen de Fátima…?

-Las  Navidades, excepto los actos litúrgicos que se celebraban en la Iglesia, no eran, desde mi punto de vista, algo muy destacado en Mones. El día de Navidad, Año Nuevo y Reyes se hacía una comida especial: patatas con chorizos, androllas y pigureiro era lo más frecuente. Hoy esta comida puede parecer vulgar, pero, entonces, era un auténtico manjar.

Recuerdo que, el día  5 de enero, los chicos íbamos a las casas de los vecinos a cantar para que nos dieran el aguinaldo que solía ser un chorizo o alguna moneda. A las niñas se les regalaba muñecas de trapo  hechas por las madres.

 

La Semana Santa era todo un acontecimiento. Algo semejante, sólo semejante, a la de  ahora. Había mucha gente en las procesiones, porque  había muchos habitantes en el pueblo, pero también acudían gentes de los pueblos vecinos. Los cantos de la Semana Santa de Mones, entonados por todo el pueblo, siempre fueron muy sentimentales y con un acento desgarrador. Llegan a lo más profundo del alma y allí promueven una revolución en las conciencias.

 

El cura traía un fraile que predicaba, durante una semana, en la  Iglesia, al atardecer. Los sermones se referían a la pasión y muerte del Señor, pero también al pecado y a las penas del  infierno. La iglesia se llenaba completamente de gente. El sermón  más importante tenía lugar en O Mato, el día del Jueves Santo  El público llenaba todo el espacio; el fraile  salía a un  balcón de la Casa Rectoral y pronunciaba, con enérgicas palabras y gestos contundentes, un sermón desgarrador que hacía llorar hasta las piedras.

La celebración del día de la Virgen de Fátima fue algo posterior.

 

- ¿Qué te animó a escribir varios libros sobre Mones?

- En la presentación del  libro de “San Miguel de Mones: Historia, Costumbres y Tradiciones”, en A Rúa, las he explicado. Haré un resumen.

1.- Para que las  futuras generaciones del pueblo  tengan constancia escrita  de la Historia, Costumbres y Tradiciones de su pueblo. Para que, si lo desean, puedan  revivir el pasado de sus mayores.

2.-  Que comprendan que la historia de sus antepasados, forma parte de su propia historia, que se aprovechen de su experiencia para manejar con mayor soltura los problemas actuales, que no les nieguen la parte de razón que tuvieron, que aprendan de sus aciertos y también de sus  errores.

3.- Quise hacer un canto de alabanza a la belleza de nuestra tierra, a la tierra de nuestros padres, a la tierra que nos ha visto nacer y crecer, a su historia, a la riqueza de sus costumbres y tradiciones, tratando de animar a las actuales y futuras generaciones  a conocerlas, amarlas y respetarlas y lograr que las conozcan, amen y respeten  todos como algo muy valioso y querido de nuestro patrimonio cultural.

4.- De alguna manera, saldar una deuda moral con mi pueblo, pues en sus escenarios  viví los ya lejanos  años de mi infancia y juventud. Aprendí y gocé  de sus bellezas y de sus gentes que, en buena medida, forjaron mi espíritu y troquelaron mi alma. Se convirtieron en parte esencial de mi ser y, por tanto,  fueron sustantivos  en los acontecimientos  de la historia de mi vida.

 

 



-En tu opinión, ¿qué se podría hacer para desactivar la sangría poblacional de Mones?

 

-Todos tendríamos  que poner mucha imaginación y voluntad. Yo voy a sugerir algunas iniciativas, pero seguro  que los Amigos de Mones tendrán muchas más y mejores: resaltar los valores de  nuestra historia, costumbres y tradiciones creo que siempre será positivo. Pero tenemos que proyectarnos, también, hacia el futuro. Para ello hace falta imaginación y voluntad firme de llevar a cabo nuestros proyectos.  Saber vender bien, en primer lugar, nuestros valores, lo que ya tenemos ahora: potenciar nuestras fiestas patronales y la Semana Santa; señalar la  tranquilidad del pueblo, ideal para descansar y recuperarse del nerviosismo y estrés de la ciudad; respirar aires puros; gozar de vistas panorámicas increíbles, de las aguas frescas y deliciosas brisas; de las gentes amables; de la abundancia de paseos y excursiones  (senderismo) por lugares de singular belleza y máximo atractivo, no sólo en el próximo entorno, sino también en entornos un poco más  alejados, pero que pueden hacerse con facilidad, andando o en coche, desde Mones: Ermitas, Prada, Montefurado, embalses del Sil, As Médulas, Cabeza de  Manzaneda, O Barco...Resaltar la  riqueza de la caza de nuestros montes, tierras y viñedos; pesca, en los embalses cercanos; parapente, desde las alturas de: A Pedralta, A Pena, Cabeza do Pau...; rutas a caballo; excavaciones arqueológicas en O Castrillón; recogida colectiva de castañas y vendimia, terminando con la  fiesta del Magosto y la fiesta de la Vendimia ( para gente de la ciudad sería muy atractivo y  hasta lo pagarían bien); potenciar al máximo el turismo rural, tan de moda actualmente, alquilando o vendiendo alguna casa. Crear un museo etnográfico ( instrumentos y herramientas agrícolas, vestidos y calzados típicos de los pastores y gentes de la época, sistemas de alumbramiento: candil y candelexa, carburo; industria de la fabricación antigua del vino..., exposición de fotografías: sólo haría falta una casa. Sin duda, la gente se animaría a visitar un museo tan singular, aprovechando estas visitas se podían vender, a los visitantes, los productos de nuestra tierra y ofrecer, en  gastronomía,  la comida típica de Mones, la que no se encuentra en otro lugar: caldo gallego, como antes se hacía en Mones, cachelos con chorizos, androllas y pigureiro; empanada  de carne, chorizo, cebolla, etc., como la hacían nuestras  madres y abuelas, todo ello bien regado con el vino de las bodegas de Mones y una copa de aguardiente de nuestros alambiques. Tal vez, esto podría ser un buen negocio.

 

 Crear una Asociación “ AMIGOS DE MONES” que canalice y de vida a las iniciativas en las que todos pueden y deben participar.

Trabajar para que las Instituciones: locales, provinciales y nacionales se impliquen en el proyecto  de conservación y remodelación de los pueblos rurales en vías de extinción. Hacer en Campelo, o en otro lugar, una piscina pública. Para que  se anime la juventud  y decida veranear en Mones.

 

Publicar todas las iniciativas en: radio, prensa, televisión, páginas Web, blogs, youtube... En este sentido, en mi blog: articulosycultura.blogspot.com  estoy trabajando sobre las rutas que pueden hacerse desde Mones y en youtube: cabelleromones,  he colocado varios vídeos referentes a Mones, próximamente, espero subir una canción dedicada a Mones.

 

- ¿Crees que en un futuro próximo pasará Mones a formar parte de los llamados pueblos fantasma?

- Si no se toman medidas desde ya, pudiera suceder.

 

 -¿Qué opinión te merece la web de Mones?

-Me parece una idea excelente; un  medio idóneo para unir a todos los amantes de Mones, intercambiar experiencias, compartir iniciativas y proyectos; dar a conocer nuestra historia, costumbres y tradiciones, etc,. Adelante, Francisco, sé que lo lograrás, con la ayuda de todos.

 

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